Os tomaré para transfiguraros




Dios Espíritu Santo a Javier Viesca, México, mayo 2017

Te dejé ver, Mi pequeño, ese Ejército que ya está presto para la Gran Lucha. Lucha tremenda, que se dará contra las fuerzas del mal. Ciertamente, vencereMos pero esa gran cantidad de almas que no viven en la Fe, que no viven buscando a vuestro Dios, no ayudan en mucho, para que el triunfo se dé pronto.

Si os unierais a orar, si el Mundo entero se arrodillara, pidiera perdón de sus pecados y regresara al Bien, satanás sería vencido inmediatamente, pero la falta de Fe y esa falta de deseo de servir a vuestro Dios, hace que todo se alargue, que sufráis más y que se salven pocas almas.

Son infinidad de almas las que han de ser juzgadas. Vivís en una obscuridad tremenda y muchas almas se pierden porque no alcanzan a ver la Luz, la Luz de la salvación que vine de Nosotros.

Todos tenéis la oportunidad de salvación, Me tenéis dentro de vosotros, no tenéis que ir a buscar muy lejos para encontrar a vuestro Dios, estaMos dentro de vosotros.

¡Cuánto error de parte del hombre, por no querer buscar el Bien para sí mismos! Ponen infinidad de pretextos y no buscan el camino correcto para llegar a Nosotros, pero Me tenéis en vuestro interior, fácilmente podéis llegar a Mí, con una oración sencilla y profunda, colmada de Fe y de Amor. Podéis entrar a vuestro corazón y encontrarNos, ciertamente, Yo estoy dentro de cada uno de los seres humanos, pero donde está una de las Tres Divinas Personas, las otras dos, también, están. Somos inseparables y Nuestra finalidad, es única, vivir en el Amor. Si un alma vive en el Amor, ha encontrado todo, preparaos, pues, Mis pequeños. Vivid en oración profunda, no os separéis de Mí, os repito, no tenéis que ir a buscarNos a diversos lugares de la Tierra, estaMos dentro de vosotros. LlamadMe, Mis pequeños, confiad plenamente en Mí para que os transforme, pedídMelo, pedidMe vuestra transfiguración de cuerpo y alma, que es lo que tiene que cambiar dentro de poco todo lo creado. 

(...)Veis la Creación, pero no es la Creación Divina, todo está afectado por el Pecado Original. El Pecado os está afectando a todos, está destruyendo almas, está destruyendo la vida espiritual que todos debierais tener en alto grado. 

Es claro que, lo que estáis viviendo, no es lo que vuestro Dios Padre Creó para que gozarais. Lo que Él creó, en un Principio, era Perfecto, Santo y Sano, espiritualmente hablando, era Vida, era Amor, todo era Virtuoso, todo estaba en Nuestra Trinidad.

Os he dicho que todo lo creado tiene vida pero, en estos momentos, vosotros no os podéis dirigir a todo lo creado, porque no recibís respuesta. Esto, prácticamente, no lo entendéis en estos momentos, como muchos no pueden entender que Somos Tres Personas y Un Sólo Dios. La Creación es lo mismo, la veis dividida, pero, todo, todo lo creado es una sola cosa.

Por eso necesitáis ser transfigurados, para que viváis la creación como Dios Padre la concibió en el Principio. Vuestros Primeros Padres gozaron esa Creación que vosotros, en breve tiempo gozaréis, los que seáis tomados y elegidos para gozarla.

¡Son tantas las bellezas creadas para vosotros, es tanto el Amor derramado sobre cada uno de vosotros y tan desperdiciado! Tenéis todo a vuestro alcance, podéis vivir en la perfección del Amor con solo pedirlo y no lo hacéis, porque preferís seguir viviendo en el error y en el mal.

En algún momento, buenos y malos, tendréis acceso a lo que os digo. Conoceréis cómo, todo lo creado es una sola cosa en Nuestra Trinidad Divina, no hay nada fuera de Nuestro Poder Creativo, todo está comunicado entre vosotros y a la vez, vosotros con Nosotros. Pero todo existe en Nuestro Ser, en Nuestra Divinidad. No hay nada fuera de Nuestro Poder Creativo, salvo, satanás, que se quiso salir y desobedecer.

Manteneos, pues, Mis pequeños, en vida de oración, en vida de Amor, en vida de Virtud. Vosotros, los que habéis dado vuestro “fiat”, y aceptaMos esa donación de parte vuestra, ya no podéis ser como los demás, tenéis que ser ejemplo ante los demás. Vuestra transfiguración, empezó, desde el preciso momento, en que, con Fe, disteis vuestro “fiat”. Ese, hágase, es transformación, Mis pequeños, estáis dando una orden a Nuestro Amor; “hágase, hágase en mí, según lo que mi Dios quiera”. Eso es el hágase, Nos estáis pidiendo, en total libertad, que os podaMos transformar. Ya lo hicisteis, manteneos en vuestro deseo. 

Al ser transformados, vuestro cuerpo, vuestra alma, empezarán su perfección. Ciertamente, ese cambio se va a dar, también, en lo espiritual. El pecado es muy traicionero, Mis pequeños, la soberbia os podría destruir fácilmente si no fuerais transformados, también, en lo espiritual. Seréis transfigurados en cuerpo y alma y, ciertamente, alcanzaréis niveles muy altos de espiritualidad y, como dicen las Escrituras: estaréis solamente un poco debajo de los Ángeles.

En estos momentos, no podéis, ni siquiera imaginar, lo que esto significa, pero tenéis que seguir actuando en Fe, hasta que se dé esa transformación, esa transfiguración, que os va a dar una alegría inmensa, será un regalo a la Fe que habéis profesado a Nuestra Santísima Trinidad.

Recordad, Mis pequeños, que ese “fiat” que disteis, se va a traducir en servicio, así como los Santos Ángeles sirven todo el tiempo a Nuestra Trinidad, vosotros, al haber dado ese “fiat”, también os convertiréis en trabajadores para el Reino, tenedlo presente, Mis pequeños. Mucho os heMos dado y mucho quereMos recoger, también, de vosotros y todo para el bien de Nuestro Reino. Os aseguro, Mis pequeños, que entrar a esta nueva etapa, -si todavía así lo queréis- os dará unas alegrías tremendas, bellísimas, altísimas, que no os imagináis.

Os vuelvo a repetir, vivís en Fe, y esa Fe será recompensada infinitamente. Manteneos en agradecimiento constante, porque fuisteis escogidos, y vosotros accedisteis a ser tomados por vuestro Dios.

Preparaos para cuando Dios Padre disponga, y Yo os tome para vuestra transfiguración. Manteneos siempre preparados para ése momento. 

Fe, nuevamente, todo se mueve en Fe y en Amor y de vosotros depende en que respondáis a las peticiones de vuestro Dios.

Gracias, Mis pequeños.

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