¿2500 suicidios por antidepresivos?








Panorama, el programa con más años en antena de la BBC, recuperó este miércoles en el documental ‘A Prescription for Murder? el caso  28 asesinatos inexplicables sucedidos en los últimos 30 años en Reino Unido, estableciendo entre todos ellos una terrible e inquietante conexión: los efectos secundarios de un tipo de antidepresivos y las conductas suicidas y homicidas que aparecían en ciertos individuos que los consumían. 






Los medicamentos que están en el punto de mira son los así llamados inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina, los fármacos que más se prescriben para el tratamiento de cuadros depresivos, así como para algunos trastornos ansiosos y de personalidad. Para la inmensa mayoría de los pacientes sometidos a un tratamiento con ISRS, los medicamentos son completamente seguros, pero algunos psiquiatras alertan de que en circunstancias especiales su consumo puede desembocar en alteraciones del ánimo, alucinaciones y paranoias.
El Profesor Peter Tyrer, psiquiatra del Imperial College de Londres, explica a ‘The Daily Mail’ la peculiaridad de estos casos: “Jamás podemos estar seguros de si un efecto secundario poco común está realmente vinculado al fármaco o se debe a otro factor. Pero estos episodios con tales antidepresivos están sucediendo de una manera demasiado frecuente como para considerarlos fortuitos. Es obvio que están relacionados, pero no sabemos exactamente cómo”.
La matSegún el diario británico los expertos estiman que más de 2.500 casos de suicidio en Europa podrían haberse visto incentivados por el consumo de ISRS y una de cada 1.000 personas podría estar en riesgo por culpa de este fatal efecto secundario.

La forja de un parricida

Otro de los sucesos sobre los que Panorama ha hecho especial hincapie es el del parricida canadiense David Carmichael, que acabó con la vida de su hijo Ian de solo 11 años. Sus allegados describen a este entrenador deportivo de Toronto como un padre devoto que cuidaba con cariño su hijo afectado de epilepsia. 
En el momento del asesinato, Carmichael estaba sometido a un tratamiento con paroxetina, un ISRS conocido también como paxil o seroxat. El entrenador deportivo fue juzgado por asesinato, pero el juez dictaminó que no podía atribuírsele responsabilidad criminal alguna debido a una patología mental. Carmichael fue enviado a un hospital psiquiátrico donde permaneció ingresado durante cuatro años.

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